IMPROVISACIÓN MUSICAL EN ESTADO PURO

Daniel Sota, Ángel Cantizani y Antonio «Turuta»

«Escribe una pregunta estilo trivial y respóndela». «Describe algo que te haga feliz». «Escribe algo material que te gustaría tener». 

Nada más entrar en el vestíbulo del teatro te entregan una tarjeta para que rellenes estas tres peticiones. Los más dudosos tardan en escribir las respuestas en la tarjeta, que después tendrán que meter en los bolsillos de unos extraños y aparentemente sucios monos rojos que ahora recuerdan a los de La Casa de Papel. Lo que muchos no sabíamos es que el contenido de esas tarjetas iban a ser el espectáculo en sí. 

«Todos quieren ser “The Monguers”» es una comedia musical improvisada en la que cada día el rumbo de los protagonistas es totalmente diferente. Es la historia de tres presos, Monguer Juan, Monguer Two y Monguer Three, que deciden montar una boy band en la cárcel, donde alcanzan el éxito. 

Apenas éramos unas 30 personas en una acogedora sala compuesta por pequeñas mesas y sillas (debido a que el aforo fue reducido por las recomendaciones del Gobierno a causa del coronavirus). Allí pudimos ver “lo inesperado” mientras disfrutábamos de una bebida del bar acompañada de unos mix de frutos secos salados. 

La obra comienza presentando la historia de estos tres presos acompañada de espectáculo musical. Sorprende la combinación del argumento con datos concretos sobre las condiciones de los reclusos en las cárceles españolas, como los protocolos al entrar, el porcentaje de los delitos más comunes, etc. 

No solo las tarjetas influyen en la obra, sino que el público también participa en directo lanzando ideas que se van proponiendo. Esto pilla por sorpresa a todos, incluso a los mismos actores que a veces se muestran incrédulos ante algunas ideas disparatadas. Incluso un espectador tiene la oportunidad de salir a escenario para interactuar directamente con uno de los intérpretes. Cabe destacar un cuarto actor, el músico Ignacio Villamor, que no solo ambienta la obra con su guitarra sino que también se muestra activo en ciertas partes del espectáculo.

Es sorprendente y realmente admirable cómo en una hora y media disfrutas de un espectáculo en el que nada está escrito. Desde los diálogos (cuyo vocabulario me evocó al Neng de Castefa) hasta las actuaciones musicales en sus diversos estilos, en donde no fallan, pues tienen un gran dominio de la improvisación y hacen que hasta lo más absurdo concuerde con el sentido de la historia, la melodía y la rima.

La compañía «Al Tran Tran» demuestra que no se necesitan muchos medios para entretener, hacer reír y contar una buena historia. Con un escaso y simple decorado ya te introduces de lleno en la obra. Pero no podrían hacer eso sin lo más importante, la deliberada participación de un público asombrado ante tales expertos de la improvisación. 

FICHA ARTÍSTICA

Idea original: Al tran tran

Intérpretes: Daniel Sota, Antonio “Turuta”, Ignacio Villamor y Ángel Cantizani

Dirección: Ignacio López (Impromadrid)

Diseño de iluminación: Ángel Hidalgo

Técnico de luces: Marino Zabaleta

Sonido: Luis de Pablo

Vestuario: Tatiana de Sarabia

Diseño gráfico: Alberto Triano

Fotografía: Sara Martín

Escenografía: Fernando Cetrángolo

Dirección musical: Tuli

PRECIO: Taquilla 20€/ Web 16€

PÁGINA WEB: https://teatroalfil.es/?gclid=EAIaIQobChMIkquW8aOS6AIVyeFRCh17vwjkEAAYASAAEgJGWPD_BwE

Laura Ojeda. Redactora y productora de audios en El Potencial

EL 8-M INUNDA LAS CALLES DE LA CAPITAL CON FUERZA

Un año más, las calles de Madrid se han teñido de morado con pancartas, pañuelos y gritos reivindicativos. El feminismo ha ocupado las calles principales de la capital y la ciudad también se ponía en sintonía ambientando con luces moradas en los edificios y monumentos principales como la fuente de Cibeles, el Palacio de Cibeles o el edificio Telefónica. Y no solo mediante luces, algunas estatuas de Madrid ya se despertaron con cara de mujer. Una acción del colectivo feminista “Cara Antonia” para hacer ver que de las 221 estatuas de la ciudad, 24 son de mujeres y una cuarta parte representan a la Virgen María.

Estatua de José Ortega y Gasset, ubicada en la Universidad Complutense de Madrid con el rostro de Maria Zambrano.
Fuente: @_Carantonia

 A las 17:00 empezaba la marcha desde Atocha, encabezada por la Comisión del 8M con el lema “Con derechos, sin barreras. Feministas sin fronteras”. Este 2020 la manifestación ha contado con 120.000 participantes, muchos menos que los dos años anteriores. En 2018 fueron 170.000 y en 2019, 375.000. Y es que además de los desacuerdos presentes este año, el miedo al contagio por coronavirus estaba muy presente. Más de una mascarilla se dejaba entrever entre la multitud de pañuelos morados y caras pintadas. 

Ha sido un 8-M controvertido y muchas pancartas lo mostraban. Mayoritariamente se hacía alusión a las TERF (Feminista Radical Trans-Excluyente) y es que “en el feminismo cabemos todes”. Por ello consideran tránsfobo algunas pancartas que hacen referencia explícita a la mujer mediante el símbolo de sus genitales, pues “las mujeres trans también son mujeres”, dijo Cogam (Colectivo de Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales de Madrid). 

Pancarta que incluye a las mujeres trans mediante el neutro “todes”. 
Fuente: Laura Ojeda

A medida que avanzaba la noche, sobre las 21:00, el paseo del Prado y la calle Alcalá ya recuperaron el tráfico habitual. Sin embargo, la lucha seguía desde Gran Vía, Callao y Plaza España. Se podían escuchar gritos como “Almeida, machista, estás en nuestra lista”, “sola borracha, quiero llegar a casa”, “machista el que no bote” o “una sentada por las asesinadas”. Muchos de estos lemas se acompañaban de batucadas, e incluso una pequeña orquesta que tocaba temas como “I will survive”. Muchas personas mostraron su desacuerdo en redes sociales sobre acompañar esta reivindicación con un ambiente festivo.    

Este año el 8M ha sido un domingo, motivo por el que no se haya convocado una huelga a nivel estatal a diferencia de años anteriores, debido a los desacuerdos de las diferentes asociaciones. Aún así, ha sido una marcha de todos, desde los más pequeños que acudían a su primera manifestación acompañados de sus padres, hasta los abuelos que veían con orgullo a los más jóvenes. Madrid se tiñó de morado, gritó y se quejó por todas y por las que ya no están porque “el machismo mata más que el coronavirus”. Y es que en lo que llevamos de 2020 ya son 15 las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas.

Fuente: Alba Vivancos @losojosdealba
Pantalla de los cines Callao con motivo del 8M. 
Fuente: Laura Ojeda