
«Escribe una pregunta estilo trivial y respóndela». «Describe algo que te haga feliz». «Escribe algo material que te gustaría tener».
Nada más entrar en el vestíbulo del teatro te entregan una tarjeta para que rellenes estas tres peticiones. Los más dudosos tardan en escribir las respuestas en la tarjeta, que después tendrán que meter en los bolsillos de unos extraños y aparentemente sucios monos rojos que ahora recuerdan a los de La Casa de Papel. Lo que muchos no sabíamos es que el contenido de esas tarjetas iban a ser el espectáculo en sí.
«Todos quieren ser “The Monguers”» es una comedia musical improvisada en la que cada día el rumbo de los protagonistas es totalmente diferente. Es la historia de tres presos, Monguer Juan, Monguer Two y Monguer Three, que deciden montar una boy band en la cárcel, donde alcanzan el éxito.
Apenas éramos unas 30 personas en una acogedora sala compuesta por pequeñas mesas y sillas (debido a que el aforo fue reducido por las recomendaciones del Gobierno a causa del coronavirus). Allí pudimos ver “lo inesperado” mientras disfrutábamos de una bebida del bar acompañada de unos mix de frutos secos salados.
La obra comienza presentando la historia de estos tres presos acompañada de espectáculo musical. Sorprende la combinación del argumento con datos concretos sobre las condiciones de los reclusos en las cárceles españolas, como los protocolos al entrar, el porcentaje de los delitos más comunes, etc.
No solo las tarjetas influyen en la obra, sino que el público también participa en directo lanzando ideas que se van proponiendo. Esto pilla por sorpresa a todos, incluso a los mismos actores que a veces se muestran incrédulos ante algunas ideas disparatadas. Incluso un espectador tiene la oportunidad de salir a escenario para interactuar directamente con uno de los intérpretes. Cabe destacar un cuarto actor, el músico Ignacio Villamor, que no solo ambienta la obra con su guitarra sino que también se muestra activo en ciertas partes del espectáculo.
Es sorprendente y realmente admirable cómo en una hora y media disfrutas de un espectáculo en el que nada está escrito. Desde los diálogos (cuyo vocabulario me evocó al Neng de Castefa) hasta las actuaciones musicales en sus diversos estilos, en donde no fallan, pues tienen un gran dominio de la improvisación y hacen que hasta lo más absurdo concuerde con el sentido de la historia, la melodía y la rima.
La compañía «Al Tran Tran» demuestra que no se necesitan muchos medios para entretener, hacer reír y contar una buena historia. Con un escaso y simple decorado ya te introduces de lleno en la obra. Pero no podrían hacer eso sin lo más importante, la deliberada participación de un público asombrado ante tales expertos de la improvisación.
FICHA ARTÍSTICA
Idea original: Al tran tran
Intérpretes: Daniel Sota, Antonio “Turuta”, Ignacio Villamor y Ángel Cantizani
Dirección: Ignacio López (Impromadrid)
Diseño de iluminación: Ángel Hidalgo
Técnico de luces: Marino Zabaleta
Sonido: Luis de Pablo
Vestuario: Tatiana de Sarabia
Diseño gráfico: Alberto Triano
Fotografía: Sara Martín
Escenografía: Fernando Cetrángolo
Dirección musical: Tuli
PRECIO: Taquilla 20€/ Web 16€
PÁGINA WEB: https://teatroalfil.es/?gclid=EAIaIQobChMIkquW8aOS6AIVyeFRCh17vwjkEAAYASAAEgJGWPD_BwE
Laura Ojeda. Redactora y productora de audios en El Potencial
